Agua y Calefacción
El cobre se ha convertido en la elección de los profesionales cualificados por sus excelentes propiedades. Los instaladores saben reconocer la seguridad que ofrecen los sistemas de cobre, su durabilidad así como su sencillez y rapidez de montaje.
Las medidas normalizadas de tubo y accesorios de cobre garantizan su compatibilidad con independencia del fabricante y/o proveedor. Las uniones pueden hacerse con distintos tipos de accesorios: de soldar, mecánicos, por “empuje” (push-fit) o con extremos a presión (press fitting); existiendo para cada aplicación una técnica de unión apropiada.
Entre las propiedades que lo convierten en un material único también cabe destacar su capacidad de soportar temperaturas extremas y cambios de ciclo de presión sin sufrir ninguna degradación, su resistencia a la corrosión y su resistencia al fuego con una presión de trabajo constante a cualquier temperatura, garantizando una vida útil no condicionada.
Además, el cobre proporciona al caudal de agua una excelente protección contra los agentes externos. Es impermeable al oxígeno, resistente a los rayos UV… No envejece ni altera su composición, no fomenta la creación de la biocapa y, en definitiva, no altera las características organolépticas del agua.
Se trata de un elemento natural que ha sido utilizado durante miles de años para todo tipo de recipientes para agua. Gracias a su efecto bacteriostático, evita el desarrollo de gérmenes patógenos.
El cobre es un material duradero, resistente al paso del tiempo y a roturas por alteración y envejecimiento y asegura un perfecto rendimiento de las tuberías durante décadas. No sólo es duradero, sino que al final de su vida útil el cobre es 100% reciclable, sin pérdida alguna de sus propiedades.
Material idóneo para la calefacción radiante
La calefacción radiante proporciona un ahorro energético y un confort más elevado que la calefacción tradicional, porque se trabaja a baja temperatura y existe la posibilidad de que el sistema sea alimentado por energía solar térmica o geotérmica. El tubo de cobre es la solución ideal para satisfacer los requisitos de los sistemas radiantes, no sólo para la calefacción, sino también para la refrigeración.
El serpentín de la calefacción radiante transmite calor a la pared y/o al suelo; es fácil entender que para conseguir los mejores resultados, la mejor solución es utilizar el tubo con la mejor conductividad térmica: el tubo de cobre. De hecho, el tubo de cobre presenta una conductividad térmica de 390 W(m*K), 1000 veces más que la de los materiales plásticos.
Gracias a esta eficiencia, la longitud de la instalación será inferior a igualdad de calor suministrado: esto significa menos metros de tubo, mayor espacio entre tubos, menos pérdidas de calor y por tanto un ahorro de energía en la bomba de circulación.
El cobre resiste altas temperaturas que no acortan su vida útil; tiene una baja dilatación térmica, compatible con la del yeso o del hormigón, por lo que no requiere de aditivos especiales –es necesario aclarar que el espesor del hormigón es menor.
El tubo de cobre resiste altas presiones y no es permeable a los gases: por tanto, no hay peligro de que el oxígeno pueda atacar las calderas, las bombas u otros componentes metálicos de la instalación. Sus uniones son fiables y seguras. Además, el tubo de cobre se obtiene de un material natural, no magnético, duradero y totalmente reciclable, en sintonía con los criterios de la bioarquitectura.
Campaña Europea de Información de Tubo y Accesorios de Cobre (ECPPC) en España