Cobre y Salud
Esencial para la vida
Como elemento de origen natural, el cobre está presente, en diversas formas y concentraciones, en la corteza terrestre, los océanos, lagos y ríos. La vida animal, vegetal y humana ha evolucionado con esta presencia natural y de hecho, la mayoría de los organismos presentan mecanismos internos de absorción de cobre para utilizarlo.
La absorción del cobre
Los seres humanos y los animales obtienen el cobre de una variedad de fuentes. Como elemento natural, está presente en muchos de los alimentos que comemos y en el agua que bebemos. El sistema digestivo del cuerpo asimila la cantidad necesaria para mantener una buena salud a través de un sistema efectivo de absorción, la homeostasis. El exceso de cobre se excreta.
Papel del cobre en el desarrollo y crecimiento infantil apropiados
El cobre es necesario para el crecimiento infantil, el fortalecimiento de los huesos, la maduración de los glóbulos blancos y rojos, el transporte de hierro, el metabolismo de la glucosa y del colesterol, la contracción del músculo cardíaco y el desarrollo cerebral. A la inversa, las deficiencias de cobre pueden conducir a problemas de salud como la anemia, problemas cardíacos y circulatorios, anomalías óseas y complicaciones del funcionamiento de los sistemas nervioso e inmunológico, los pulmones, la tiroides, el páncreas y los riñones. De ahí la importancia de una correcta absorción de cobre.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son mayores los riesgos cuando existe una deficiencia en los niveles de cobre que cuando existe un exceso, particularmente entre los niños y los ancianos, incluso en áreas desarrolladas como los Estados Unidos y Europa Occidental.
Parte de una dieta equilibrada
El cobre es necesario para mantener una dieta equilibrada. Es especialmente importante para las mujeres embarazadas, el desarrollo del feto y los niños recién nacidos. Se recomienda una absorción de cobre diaria de 1-2 mg para los adultos y 0,5-1 mg para los niños.
Contribución del cobre a la higiene pública
El cobre tiene un efecto bacteriostático natural. Ayuda a inhibir el crecimiento de organismos patógenos en el agua potable y en las superficies de nuestras casas. Las tuberías de cobre detienen el desarrollo de ciertos virus y bacterias, como la que causa la enfermedad de la Legionella. Además, las tuberías de cobre soportan las altas temperaturas necesarias para combatir la Legionella y otros organismos patógenos.
Las superficies revestidas con cobre y los accesorios de latón, como los pomos de las puertas o las barandillas de las escaleras, también ayudan a reducir la difusión de los organismos patógenos. Los hospitales y clínicas han reducido la transferencia accidental de micro-organismos mediante el uso de revestimientos antibacteriológicos a base de cobre en las paredes e instalando accesorios de cobre o latón en las puertas.
Campaña Europea de Información de Tubo y Accesorios de Cobre (ECPPC) en España