• Los intercambiadores de calor, las válvulas, bombas y similares.
  • En la industria del automóvil en muy variadas formas: por ejemplo, en forma de polvo, mezclado con otros materiales en las pastillas de freno de los automoviles o en las escobillas de los motores.
  • En la fabricación de monedas, en las que se utilizan las más variadas aleaciones de cobre.
  • En forma de compuestos químicos, como los usados en medicina para el tratamiento de diversas enfermedades.
  • Las industrias de alimentación y bebidas recurren cada vez más al cobre por su resistencia a la corrosión, su conductividad térmica y por cumplir las rigurosas exigencias de higiene que se imponen en este sector.
  • Los circuitos impresos y la tecnología de semiconductores son también mercados con futuro para el cobre.