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El cobre posee una combinación de propiedades naturales que le dotan de una alta resistencia. El tubo de cobre no sufre corrosión, no se degrada con el tiempo, y conserva inalterables sus características físicas y químicas. La mejor prueba es la larga tradición del cobre en aplicaciones exteriores: expuesto al ambiente, en instalaciones vistas, no necesita ningún tratamiento de acabado ya que él mismo desarrolla una pátina con la que se autoprotege.
En instalaciones empotradas o enterradas, el cobre soporta el contacto prolongado con la mayoría de los materiales de construcción y tipos de suelo. Resiste las grandes presiones, no se deforma ante el calor extremo gracias a su alto punto de fusión y los actuales sistemas de unión (soldadura por capilaridad y unión por presión) hacen que las conducciones sean herméticas. Por eso, es un material seguro que resiste el ataque de los fluidos que transporta a la vez que los protege.
El cobre era ya apreciado en la antigüedad y ha sido utilizado durante milenios en las canalizaciones y en la construcción. La historia demuestra que el cobre supera el más riguroso control de calidad: el tiempo.
Independientemente del fabricante o de su procedencia, el tubo y los accesorios de cobre se fabrican en medidas normalizadas para toda Europa, lo que supone una total compatibilidad de los elementos a unir y una garantía de suministros durante años.

A las grandes ventajas del cobre, hay que añadir que es un material ecológico, porque es reciclable en su práctica totalidad. Con él se puede responder a la creciente preocupación por el medio ambiente y se tiene la seguridad de contribuir a la conservación de los recursos naturales.
El cobre garantiza primero bajo coste de instalación y mantenimiento, y gracias a su gran resistencia, asegura largos años de rendimiento. Por eso, es el material más rentable para las instalaciones de fontanería, gas y calefacción.
Permite ahorrar trabajo y tiempo, mano de obra y, sobre todo, preocupaciones. Pero ahí no termina su generosidad: después de haber cumplido su servicio con la eficacia esperada, sigue siendo rentable por el hecho de ser reciclable y permitir que sus excelentes cualidades vuelvan a aprovecharse en nuevas instalaciones. El cobre resistente y duradero, no pierde su calidad después de ser reciclado y mantiene intactas sus propiedades físico-químicas y el mismo rendimiento. Así, sus magníficas características se aprovechan al máximo y por más tiempo.

Por supuesto, al ser un material resistente y noble, es lógico que el cobre asegure una prolongada vida útil a las instalaciones. Incluso las sometidas a las más duras condiciones se conservan en excelente estado y óptimo rendimiento durante décadas, sin apenas necesidad de mantenimiento.
La durabilidad del cobre puede medirse en milenios si tenemos en cuenta que en las excavaciones arqueológicas se han descubierto muchos objetos, incluso tuberías, de este material conservados en perfecto estado durante siglos. Nosotros no necesitamos esperar tanto de nuestras instalaciones, pero sí que tengan una vida al menos tan larga como la del inmueble. Y esta condición se cumple sobradamente usando tubo y accesorios de cobre.
El cobre no pierde sus cualidades con el paso del tiempo, lo que se traduce en dos beneficios directos: rentabilidad y largos años de tranquilidad.

Gracias al sistema de soldadura por capilaridad, al nuevo sistema de unión en frío y al reducido espesor de las conducciones, el montaje en el lugar de la obra es sencillo, rápido y limpio, incluso en edificios habitados.
El cobre se puede trabajar en el taller y prefabricar montajes en serie que después se transportan fácilmente a la obra gracias a la ligereza de los tubos. Así se abaratan los costes, por el ahorro de tiempo y de mano de obra.
El tubo de cobre se adapta a cualquier estructura. Para ello se suministra en tiras rectas o en rollos de gran longitud y se complementa con una infinidad de accesorios como manguitos, reducciones, codos, curvas y tes de diferentes diámetros. Por otra parte, la elasticidad del tubo de cobre permite curvarlo en frío.
El cobre proporciona comodidad y bajos costes de instalación gracias al ahorro en mano de obra. Y una vez instalado, sigue ofreciendo ventajas.
